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Barreda Moller escribe...

Nuevas limitaciones a los Derechos de Autor

Tal como lo dispone la legislación de la materia, el titular del derecho de autor goza del derecho exclusivo de explotar su obra bajo cualquier forma o procedimiento, y de obtener por ello beneficios, salvo en los casos de excepción legal expresa. Este derecho comprende la facultad exclusiva de reproducir o comunicar públicamente la obra por cualquier forma o procedimiento, la de distribuir la misma al público y, en general, cualquier otra forma de utilización de la obra que no está contemplada en la ley como excepción al derecho patrimonial. Sin embargo, este derecho no es irrestricto sino más bien se encuentra limitado con el objeto de lograr un equilibrio entre las justas aspiraciones de los titulares de los derechos de autor de obtener un beneficio por sus creaciones intelectuales y el interés de la sociedad en su conjunto de poder aprovechar y disfrutar dichas creaciones intelectuales en beneficio del progreso social y cultural, la educación, la difusión del conocimiento y el sano esparcimiento.
Una limitación al derecho de autor no es otra cosa que la posibilidad de reproducir, comunicar o distribuir públicamente la obra intelectual sin el previo permiso del titular del Derecho de Autor y/o sin el pago de una compensación por tal acto. Toda excepción o limitación a los Derechos de Autor varía en función a las particularidades de la legislación de cada país y las peculiaridades sociales, económicas y políticas de cada sociedad. En forma general son dos los grupos de limitaciones al Derecho de Autor: el primero es la “temporalidad” del derecho, esto es, que el derecho tiene una duración determinada luego de transcurrido el cual, las obras caen en el llamado dominio público y pueden ser libremente utilizadas por cualquiera; y el segundo grupo que comprende los denominados “usos honrados” que, siguiendo la definición contenida en el Glosario de Derechos de Autor y Derechos Conexos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), apunta a que todo uso de la obra intelectual considerado como excepción al Derecho de Autor y por tanto exento de obtener la previa autorización del autor para la reproducción, comunicación o distribución al público, no debe interferir con la explotación normal de la obra ni debe causar un perjuicio irrazonable a los intereses legítimos del autor.

Como regla general, las limitaciones impuestas al Derecho de Autor observan lo que la doctrina y el Derecho Comparado ha denominado como “regla de los tres pasos”, esto es, que toda limitación al Derecho de Autor: (i) debe tener un carácter excepcional, es decir, imponerse para determinados casos especiales; (ii) No debe atentar contra la explotación normal de la obra intelectual; y (iii) no debe causar un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del titular del derecho.

Recientemente se han establecido algunas nuevas limitaciones a los Derechos de Autor relacionadas al uso y disfrute de las obras intelectuales con fines educativos. Mediante Ley Nº 30276 publicada en el diario oficial “El Peruano” el 3 de diciembre de 2014, se modifica la Ley del Derecho de Autor sancionada por Decreto Legislativo Nº 822. La primera de estas limitaciones está referida a la posibilidad de poder comunicar lícitamente, sin necesidad de la autorización del autor ni el pago de remuneración alguna, obras intelectuales con fines exclusivamente didácticos, en el curso de las actividades de una institución de enseñanza por el personal y los estudiantes de tal institución, siempre que la comunicación no persiga fines lucrativos, directos o indirectos, y el público esté compuesto exclusivamente por el personal y estudiantes de la institución o padres o tutores de alumnos y otras personas directamente vinculadas con las actividades de la institución. En caso de que la comunicación, incluida la puesta a disposición, verse sobre obras reproducidas ya divulgadas lícitamente, el público deberá estar limitado al personal y estudiantes de la institución de enseñanza. Respecto de las obras ya divulgadas lícitamente, adicionalmente se establece que es permitida sin autorización del autor la reproducción por medio reprográfico, digital u otro similar para la enseñanza o la realización de exámenes en instituciones educativas, siempre que no haya fines de lucro y en la medida justificada por el objetivo perseguido, de artículos, discursos, frases originales, poemas unitarios, o de breves extractos de obras o del íntegro de obras aisladas de carácter plástico y fotográfico, lícitamente publicadas y a condición de que tal utilización se haga conforme a los usos honrados (cita obligatoria del autor) y que la misma no sea objeto de venta u otra transacción a título oneroso, ni tenga directa o indirectamente fines de lucro. En buena cuenta, lo que permite esta limitación al Derecho de Autor es que los profesores y estudiantes, padres o tutores de alumnos y otras personas directamente vinculadas con las actividades de la institución educativa (colegios, universidades, academias, institutos, etc.) puedan comunicar y reproducir las obras intelectuales ya divulgadas inclusive por medios digitales u otro similar, siempre que la comunicación no persiga fines lucrativos, directos o indirectos. Anteriormente la legislación no contemplaba la posibilidad de utilizar medios digitales para la comunicación y reproducción de tales creaciones intelectuales.

La segunda limitación está relacionada con la posibilidad de prestar al público el ejemplar lícito de una obra intelectual por una biblioteca o archivo cuyas actividades no tengan directa o indirectamente fines de lucro. Con ello se pretende que las bibliotecas, archivos y centros de documentación puedan a la par de preservar, hacer también accesibles al público las obras intelectuales. La modificatoria amplía la excepción antes limitada a las obras expresadas por escrito, a otros formatos como el digital que corresponde a las exigencias de información, enseñanza y aprendizaje desarrollados por las nuevas tecnologías en la era virtual de la sociedad de la información, dentro de la cual se ha desplazado a un segundo lugar la reprografía por la descarga de obras en formatos digitales y electrónicos.

Estas nuevas limitaciones al Derecho de Autor vienen a sumarse a las establecidas en la Ley Nº 27861 que permite la reproducción sin la autorización del autor, de obras ya divulgadas para el uso privado de invidentes siempre que esta se efectúe mediante el sistema Braille u otro procedimiento específico y que las copias no tengan como propósito utilización lucrativa.

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