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Barreda Moller escribe...

Registrabilidad de los signos evocativos

De conformidad con el artículo 135 inciso e) de la Decisión 486, Régimen Común sobre Propiedad Industrial,  “No podrán registrarse como marcas los signos que: (…) consistan exclusivamente  en un signo o indicación que pueda servir en el comercio para describir la calidad, la cantidad, el destino, el valor, la procedencia geográfica, la época  de producción u otros datos, características o informaciones de los productos o de los servicios para los cuales ha de usarse dicho signo o indicación, incluidas las expresiones laudatorias referidas a  esos productos o servicios”.

Los signos que encajan en la prohibición señalada en el párrafo precedente son los llamados signos descriptivos. Este tipo de signo hace referencia directa a las características de los productos o servicios que busca identificar; por lo tanto, carece de la distintividad necesaria para ser objeto de registro.

Sin embargo, pueden acceder a registro aquellas denominaciones que sin llegar a describir las características de los productos o servicios que pretenden identificar, transmiten una idea de aquellos productos o servicios; es decir, evocan una idea sobre los mismos. Estas denominaciones son las llamadas “evocativas”.

“Las marcas evocativas o sugestivas no hacen relación directa o inmediata a una característica o cualidad del producto como sucede en las marcas descriptivas. El consumidor para llegar a comprender qué productos o servicios comprende la marca debe utilizar su imaginación, es decir, un proceso deductivo entre la marca o signo y el producto o servicio” (Proceso 20-IP-96, del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, Caso: Registro de la marca EXPOVIVIENDA).

Vale la pena mencionar que la distintividad de una marca es la capacidad que ésta tiene para individualizar en el mercado los productos o servicios que identifica, siendo posible de esta manera diferenciarlos de los de los competidores y asociar la marca a un origen empresarial determinado.

En esta línea, a diferencia de los términos descriptivos, los términos evocativos -al no hacer referencia directa e inmediata a las características de los productos o servicios que pretenden identificar- cumplen con el requisito de distintividad que debe poseer toda marca, siendo así posible asociar dicho término o denominación evocativa a un origen empresarial determinado. Por lo tanto, las denominaciones evocativas son registrables como marca.

Cabe señalar que, el determinar que una denominación es descriptiva o evocativa es un tanto subjetivo. En tal sentido, el que una denominación sea considerada evocativa y como tal pueda acceder a registro como marca, dependerá de cada caso en concreto, así como del criterio que maneje la Autoridad Marcaria de cada país.

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